Creo que así el blog es más atractivo, antes estaba en una época gris, ahora blanca y rollo R]TRO.
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domingo, 6 de febrero de 2011

Pause

Hoy ha sido uno de esos días en que todo te da qué pensar. En quince días he visitado dos veces el tanatorio y ambas por muertes de padres de amigos íntimos. Ambos progenitores tenían cáncer cada cual con algún órgano importante afectado y los dos en pleno callejón sin salida. A los dos los conocía. Este fin de semana lo pasé en Sanlúcar en compañía de padre, madre y perro, porque aunque no presuma de ser muy familiar, después de estar enclaustrado de biblioteca y biblioteca me apetecía estar con los míos. A las cuatro de la tarde cogía un autobús que me llevaba a Plaza de Armas para ir a la misa por el citado fallecimiento y dado su tardanza en pisar territorio urbano, me dio por pensar. Pensar en lo volátil que es todo, las personas, los perros, los buenos ratos, las noches, los días, los niños, y en definitia la vida. Vamos dando tumbos de un lado a otro con una velocidad infame y hay veces en que es bueno parar, esperar, reflexionar. Soy de los que paso mucho tiempo en casa y me gusta charlar con mis padre, o como dicen ellos, discutir. Y en estos momentos en que pecas de empático y te planteas que lo que ayer le pasaba a uno y hoy a otro, mañana será a ti mismo, entran ganas de congelar los momentos en que soy capaz de respirar profundamente y sentir que soy feliz, que todo me va más o menos bien, que mi gente está muy bien y que nos tenemos los unos a los otros. A la vuelta de la misa, hablaba con una amiga y le decía que qué duro debía ser perder a tu padre sin que te hubiera visto ser alguien, algo, haberle demostrado que había conseguido el objetivo: casarme, tener hijos, y ser feliz. Ella me decía que todo padre, sea cual sea su final, estará orgulloso de su hijo. Me dejó más tranquilo. Visto lo visto me he propuesto dar más besos y abrazos a mis padres porque no me gustaría tener que arrepentirme de hacer cosas con ellos que en esta vida tan rápida y fusilánime no me diera tiempo por irresponsable y desagradecido. Cuando no hago caso a mi madre en alguna desición siempre me dice: "ya te acordarás de mi..." Es muy directa, como yo. Pero sé que tiene toda la razón. Yo le contesto: "no lo sabes tú bien."